En muchos países los perros pueden subir al tren, ir en Metro, entrar en tiendas, bares o incluso acceder a hospitales de humanos, al menos en casos especiales. Pero hay un lugar en le que casi nunca son bien recibidos: en los restaurantes. Hasta ahora. Porque el estado de Nueva York ha aprobado una norma que va a permitir a los dueños compartir mesa con sus amigos de cuatro patas.