A veces nos olvidamos de que nuestro cerebro se puede hackear con relativa facilidad. Podemos hacerle creer que estamos manteniendo una relación sexual cuando en realidad estamos rindiéndole culto a Onán, por ejemplo. Podemos introducirnos emocionalmente tanto en una película que finalmente lo que allí sucede parece que nos pasa a nosotros, cuando no es así. Esta id...
Ir a anotación original