Los datos y la actividad en redes del partido de Abascal es mucho más productiva que la del resto de formaciones. La audiencia del debate electoral esperaba al perro de Albert Rivera. Tuvo que conformarse con un adoquín y un lapsus de Pablo Iglesias. Son escenas que pueden parecer ridículas o excéntricas, pero todas fueron tendencia en Twitter. Es imposible medir el impacto concreto que tienen estos detalles en el voto, pero llamar la atención es clave en una campaña.
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noticia original (elpais.com)