La pensionista, cuya hija trabajaba en ayuda a refugiados, fue atacada cuando paseaba al perro. Ocurrió el pasado otoño, pero la policía admite que no informó en su momento por ser un tema sensible. La mujer, que pesa sólo 48 kilos, sufrió graves heridas y se encerró en su casa. Confesó más tarde lo que había pasado cuando un amigo vió los moratones de los golpes. Al atacante lo cogieron sólo porque cometió otro crimen posterior, y le tomaron muestras de ADN. La corta condena implica que no será deportado.
etiquetas: refugiados, violación, cárcel, austria, pensionista
noticia original (www.thelocal.at)
