Ana María Camacho llevaba seis años esperando una vivienda de alquiler social en el barrio sevillano de San Bernardo junto a su mascota Nía, un perro labrador con el que lleva conviviendo la mitad de su vida. El pasado 30 de mayo la solicitud fue denegada por la agencia institucional AVRA, dependiente de la Consejería de Vivienda de la Junta de Andalucía, alegando la âinviabilidad de tener perros en la viviendaâ.
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