La fallida adquisición de Abengoa por parte de Gestamp solo ha servido para promocionar la imagen de marca del eventual comprador y evidenciar la crítica situación de la empresa en venta, que ahora deberá luchar por su supervivencia en una negociación a cara de perro con los bancos acreedores. Los hermanos Francisco y Jon Riberas, flamantes figuras en el panorama empresarial posterior a la crisis, estaban dispuestos a ejercer de salvadores pero nunca a cambio de asumir el más mínimo riesgo que pudiera poner en peligro la solvencia de su propio
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